El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, aseguró que la política monetaria en Colombia atraviesa uno de sus momentos más complejos, debido al estancamiento en la reducción de la inflación y al riesgo de perder credibilidad frente al compromiso de llevarla a la meta del 3 %.
Villar hizo la advertencia durante su intervención en el 28° Congreso de Tesorería, liderado por Asobancaria en Cartagena, donde explicó por qué la Junta Directiva decidió no continuar con la reducción de las tasas de interés de política monetaria durante 2025.
“Bajar tasas no era compatible con el mandato constitucional”
El gerente del Emisor afirmó que, aunque a todos los miembros de la Junta les habría gustado reducir las tasas de interés, las condiciones macroeconómicas no lo permitieron. Según explicó, la decisión respondió al mandato constitucional del Banco de la República de preservar el poder adquisitivo de la moneda, establecido en la Constitución de 1991.
Villar señaló que el estancamiento del proceso de desinflación en 2025 y la perspectiva de un repunte de los precios en 2026 obligaron a adoptar decisiones impopulares y dolorosas en el corto plazo, pero necesarias para garantizar la sostenibilidad del crecimiento económico y el bienestar de los colombianos en el mediano y largo plazo.
Inflación dejó de caer en 2025
El gerente del Banco de la República explicó que, tras una caída acelerada de la inflación entre 2023 y 2024 ,cuando pasó de 13,4 % a 5,2 %, el proceso se frenó en 2025. La inflación total cerró ese año en 5,1 %, un nivel similar al del año anterior y más de dos puntos por encima de la meta.
Ante ese escenario, la Junta solo realizó un ajuste marginal de 25 puntos básicos en abril de 2025, al considerar inviable seguir reduciendo la tasa de interés de política.
Tres factores frenaron la desinflación
Villar identificó tres factores principales que explican el estancamiento del proceso de desinflación en Colombia:
El primero fue el deterioro de la situación fiscal, acentuado con la suspensión de la regla fiscal a mediados de 2025. De acuerdo con estimaciones preliminares, el déficit primario del Gobierno Nacional habría alcanzado cerca del 3,2 % del PIB, lo que implicó un impulso fiscal inesperado de aproximadamente tres puntos porcentuales entre 2023 y 2025.
El segundo factor fue el fuerte crecimiento de la demanda interna, que superó el 4 % real anual durante cinco trimestres consecutivos y alcanzó el 5 % en el tercer trimestre de 2025. Este comportamiento impulsó el empleo y redujo el desempleo a mínimos históricos cercanos al 8 %, pero también generó presiones inflacionarias y un aumento significativo de las importaciones.
El tercer elemento fue el incremento del salario mínimo, que subió 11 % en 2025 y 23,2 % en 2026. Según Villar, estos aumentos, muy por encima de la inflación y de la meta inflacionaria, elevaron las expectativas de inflación y frenaron la caída de los precios.
Riesgo para la estrategia de inflación objetivo
Finalmente, el gerente del Banco de la República advirtió que perder la credibilidad en el compromiso con la meta del 3 % pondría en riesgo la estrategia de inflación objetivo, adoptada hace más de 25 años, la cual ha permitido mantener la inflación relativamente baja, aplicar políticas contracíclicas y estabilizar el crecimiento económico.


