Las inspecciones nucleares en Irán volvieron a tensar el diálogo con Washington después de que Donald Trump asegurara que Teherán aceptó controles “para siempre”. La Cancillería iraní lo negó y dijo que no prevé visitas del OIEA a instalaciones dañadas durante la guerra.
Teherán descarta, por ahora, visitas del OIEA a instalaciones dañadas
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai, afirmó en rueda de prensa que no han mantenido ninguna reunión con el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica y que tampoco prevén que el organismo inspeccione instalaciones nucleares iraníes afectadas por lo que describió como la “agresión militar estadounidense y sionista”.
La aclaración llegó tras una nueva discrepancia pública entre las partes sobre el alcance de los controles. La referencia a instalaciones dañadas acota el punto de fricción: Teherán rechaza que el organismo entre a esos sitios en el marco del conflicto reciente, según la vocería.
Trump habla de inspecciones “para siempre”, mientras Irán pide ceñirse al texto
En Truth Social, Trump sostuvo que Irán “ha aceptado plena y completamente someterse al más alto nivel de inspecciones nucleares durante mucho tiempo en el futuro (¡para siempre!)”. Además, presentó esa supuesta aceptación como una condición para que continúen las conversaciones.
Desde Teherán, el presidente Masud Pezeshkian marcó distancia de ese tipo de mensajes. Pidió a Estados Unidos “pleno compromiso con las obligaciones acordadas” y advirtió que “las declaraciones que se formulen fuera del texto acordado no ayudan al avance de las negociaciones”.
Memorando de 60 días, sanciones y Ormuz: la negociación se abre a lo técnico y lo económico
Estados Unidos e Irán firmaron la semana pasada un memorando de entendimiento para abrir una negociación con horizonte de 60 días, con mediación de Pakistán y Catar. Las conversaciones comenzaron el domingo en Suiza y ahora entran en una fase técnica, de acuerdo con lo informado por las partes.
El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, dijo que esa etapa concluyó con la creación de cuatro grupos de trabajo: levantamiento de sanciones, programa nuclear, reconstrucción y desarrollo económico, y seguimiento e implementación. También señaló que futuras rondas se celebrarán bajo la supervisión de un comité de alto nivel, sin precisar fecha.
El pulso se extendió al manejo de fondos y al alivio económico. Trump afirmó que los activos desbloqueados se depositarán en una cuenta controlada por Washington para compras como alimentos y suministros médicos estadounidenses. En respuesta, el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, replicó que Irán será el “único país” que decidirá qué hacer con esos activos.
En paralelo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia que autoriza durante 60 días —hasta el 21 de agosto— la producción, venta, transporte e importación de crudo y derivados iraníes, aunque siguen vigentes las principales sanciones. Medios estatales iraníes también informaron sobre el desembolso de 12.000 millones de dólares en activos congelados.
En el ámbito marítimo, Bahreini aseguró que el estrecho de Ormuz está “completamente abierto para embarcaciones comerciales” y que, al menos durante 60 días, los barcos no tendrán que realizar ningún pago para usar la vía. A la vez, Omán e Irán anunciaron un grupo de trabajo conjunto para la “futura gestión” del paso, incluidos servicios y costos, y el ministro omaní Badr al Busaidi defendió una navegación “segura y sin peaje”.
La Organización Marítima Internacional indicó que pondrá en marcha un plan para que 11.000 marineros en barcos varados en Ormuz puedan salir del corredor, tras obtener garantías de seguridad para navegar en la zona. Por su parte, Reuters citó a una fuente militar iraní que habló de autorizaciones diarias limitadas de tránsito bajo coordinación de la Guardia Revolucionaria.














