Bolívar reunió a más de 300 representantes de entidades públicas, organizaciones ambientales, comunidades, universidades y expertos de cinco países durante la segunda edición de «Cuando Habla el Manglar», un encuentro que puso sobre la mesa estrategias para fortalecer la conservación de estos ecosistemas y promover la economía azul como alternativa de desarrollo sostenible.
El evento, realizado en Cartagena entre el 23 y el 25 de julio, convocó a delegaciones de Colombia, México, Costa Rica, Panamá y Chile, consolidando un espacio de intercambio sobre protección ambiental, adaptación al cambio climático y aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
Los manglares, una barrera natural frente al cambio climático
Los participantes coincidieron en que los manglares desempeñan un papel clave en la protección de las zonas costeras, ya que reducen el impacto de la erosión, amortiguan los efectos de las tormentas, capturan grandes cantidades de carbono y sirven como hábitat para numerosas especies marinas.
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Durante los paneles académicos se abordaron temas como el liderazgo comunitario, el papel de las mujeres en la conservación, la biodiversidad, el turismo sostenible, el carbono azul, el financiamiento ambiental y las soluciones basadas en la naturaleza.
Uno de los principales mensajes del encuentro fue que la conservación de estos ecosistemas depende de la articulación entre comunidades, autoridades ambientales, academia, sector privado y organismos internacionales.
La economía azul gana espacio en Bolívar
Además de los espacios académicos, el encuentro incluyó una feria de negocios verdes y economía azul, donde emprendimientos presentaron iniciativas relacionadas con el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, el reciclaje, el ecoturismo y la innovación ambiental.
También se desarrolló una rueda de negocios para conectar a emprendedores con empresas y entidades financieras, con el propósito de impulsar proyectos que generen ingresos sin comprometer la conservación de los manglares.
Durante el evento se destacó que los manglares no solo representan un activo ambiental, sino también una oportunidad para crear empleo, fortalecer las economías locales y aumentar la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático.



