Un ensayo fotográfico de The Economist, realizado por el danés Mads Nissen, sigue la cadena del narcotráfico en Colombia desde Cali hasta los puertos del Pacífico y plantea que la cocaína ha superado al petróleo como la principal exportación de Colombia. El trabajo sitúa al país como responsable de aproximadamente el 70 % de la oferta mundial.
De Cali a las rutas del Pacífico
El recorrido comienza en Potrero Grande, un barrio de Cali a orillas del río Cauca, donde Nissen recogió el testimonio de Brian, un joven que porta un arma desde los 15 años. El reportaje vincula la llegada de habitantes desplazados por cárteles rurales con su posterior reclutamiento por estructuras armadas, en medio de la falta de empleo formal.
Nissen ha seguido el rastro de la coca desde 2016, desde las fincas andinas donde se cultiva hasta los laboratorios clandestinos en la selva. En esas zonas, los agricultores siembran coca bajo coacción de grupos armados que recurren al despojo de tierras y al asesinato para disuadirlos, describe el ensayo.
La posición de Colombia en el mercado, expone The Economist, está asociada a sus fronteras terrestres con cinco países y a su salida a tres cuerpos de agua. El legado de la guerra interna también dejó estructuras armadas capaces de controlar territorios y rutas; el trabajo incluye señalamientos sobre vínculos entre policías y cárteles.
Tumaco y Buenaventura concentran buena parte de las salidas de la producción por el Pacífico. Desde allí, la droga viaja en buques de carga o narcosubmarinos hacia Europa, donde el reportaje conecta el tráfico con consumidores de sectores amplios de la sociedad.
Cocaína como principal exportación
El estudio de Valor Público de la Universidad Eafit calculó que las exportaciones de cocaína alcanzaron US$16.500 millones en 2024, por encima de los US$15.000 millones del petróleo. El carbón ocupó el tercer lugar, con US$7.100 millones, mientras que el oro legal e ilegal sumó US$4.100 millones y US$3.600 millones, respectivamente.
La economía ilegal de la cocaína representó el 4,4 % del PIB colombiano, de acuerdo con el informe académico. En la última década, su peso pasó de 0,8 % a 4 %, impulsado principalmente por el aumento de los volúmenes de producción, mientras los precios internacionales se mantuvieron relativamente estables.
La producción colombiana pasó de menos de 300 toneladas en 2013 a cerca de 3.000 toneladas en 2024. El valor del producto también aumenta a lo largo de la ruta: un kilogramo de hoja de coca cuesta alrededor de US$468 en Colombia, la cocaína procesada llega a US$1.400 y en Europa puede situarse entre US$30.000 y US$40.000 por kilo.
La ONU estimó que unos 25 millones de personas consumen cocaína en el mundo y que cerca del 22 % se encuentra en Europa. Su Informe Mundial sobre las Drogas 2026 registró que la producción de cocaína pura se cuadruplicó hasta superar las 4.000 toneladas en 2024, mientras el número de consumidores creció más de un tercio durante la última década.
En Potrero Grande, la alcaldía de Cali planea cambiar el nombre del barrio por Nuevo Amanecer como parte de una renovación urbana. Brian cuestiona que esa medida refleje la situación de violencia que, afirma, persiste entre sus habitantes.
Abelardo de la Espriella prometió una “guerra total” contra los cárteles, con respaldo de un paquete de seguridad de US$1.000 millones de Estados Unidos. El ensayo advierte sobre el resultado de experiencias anteriores y recuerda que, en su primer día de gobierno, dos atentados atribuidos a grupos guerrilleros dejaron un policía muerto y varios heridos.

















