La Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla revocó la absolución de Arcadio Tobías Martínez Pumarejo y lo condenó por ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio. Le impuso 72 meses de prisión y ordenó su captura inmediata.
La condena del Tribunal de Barranquilla
La decisión fue adoptada por unanimidad en segunda instancia, con ponencia del magistrado Jorge Eliecer Cabrera Jiménez. Además de la pena de prisión, la Sala impuso una multa superior a 1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes y negó la concesión de subrogados o beneficios penales.
El fallo dejó sin efecto la sentencia absolutoria del Juzgado 14 Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Barranquilla. Ese despacho había considerado que la conducta atribuida a Martínez Pumarejo era objetivamente atípica. La condena, conocida el 30 de septiembre de 2026, corresponde al delito previsto en el artículo 454B del Código Penal.
La apelación contra la absolución fue presentada por el Ministerio Público y por la representación judicial de la víctima, Abelardo de la Espriella, a través de su apoderada Natalie Arteta. Ambos recursos solicitaron una condena. Los apelantes cuestionaron que el fallo inicial hubiera equiparado la aptitud de un elemento para aportar información con el resultado de su posterior valoración.
El episodio del teléfono BlackBerry
El proceso surgió de un episodio ocurrido después de la captura de Martínez Pumarejo el 10 de febrero de 2013, durante una actuación de investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación en Barranquilla. Las autoridades incautaron dinero en efectivo en el procedimiento y lo trasladaron a las instalaciones de la URI de la ciudad.
La acusación sostuvo que, mientras estaba bajo custodia, Martínez Pumarejo intentó ocultar un teléfono BlackBerry en el cielo raso de un baño y destruir parcialmente el equipo y su tarjeta SIM. También afirmó que, al ser descubierto por el funcionario del CTI que lo custodiaba, ofreció $100 millones para que le permitiera terminar de destruirlo y guardara silencio.
La captura se produjo en el marco de una actuación vinculada con un señalamiento previo sobre la presunta manipulación del testimonio de Édgar Ignacio Fierro, alias “Don Antonio”, en una investigación por el homicidio de Fernando César Cepeda. La teoría de la Fiscalía en esa actuación era que Martínez Pumarejo había ofrecido dinero para modificar el testimonio y desviar responsabilidades.
Al resolver las apelaciones, los magistrados consideraron que había prueba directa e indicios de la tipicidad objetiva y subjetiva de la conducta relacionada con el dispositivo. La Sala acogió la tesis condenatoria de los dos recursos y dispuso librar orden de captura inmediata contra Martínez Pumarejo.
















