En medio del debate nacional tras las advertencias de la Procuraduría General de la Nación sobre riesgos institucionales y garantías democráticas, la obra “Elecciones para la Paz” se posiciona como una metáfora visual del momento que atraviesan Colombia y América Latina.
La pintura, creada por la artista María Esther Panesso Mercado, propone una reflexión directa sobre el peso de la decisión colectiva y la responsabilidad ciudadana en la estabilidad y el futuro de las sociedades.
Dualidad y decisión
A través de dos rostros femeninos casi idénticos, la obra expone la tensión que enfrentan hoy las democracias: avanzar hacia la reconciliación o profundizar la confrontación. Las figuras miran con serenidad, pero también con determinación, y representan la conciencia ética que exige cada elección.
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El contraste de colores refuerza el mensaje. De un lado predominan tonos cálidos, luz y vegetación, símbolos de esperanza. Del otro, azules profundos y atmósferas frías evocan incertidumbre y desafío. El agua conecta ambos escenarios y simboliza transición y diálogo.
Un símbolo de resiliencia
En el paisaje emerge el árbol de cañaguate, emblema del Cesar, que florece incluso en sequía. Su presencia representa resiliencia y renovación en medio de la adversidad.
Panesso, formada en Derecho y reconocida por abordar la resiliencia femenina y la dualidad humana en su obra, vincula esta propuesta artística a la iniciativa del procurador general Gregorio Eljach.
Con “Elecciones para la Paz”, la artista no solo invita a la contemplación estética. También lanza un mensaje claro: la democracia se construye con decisiones conscientes que fortalezcan la convivencia y la institucionalidad.


