Brayan Triana es hoy uno de los referentes de la paranatación colombiana, pero detrás de sus logros hay una historia de perseverancia marcada por el apoyo de su madre, Blanca Herrera, una exnadadora que nunca dejó de creer en él.
El deportista, que actualmente acumula cuatro participaciones en Juegos Paralímpicos, confesó que durante su infancia no sentía interés por la natación. Mientras su mamá entrenaba, él la acompañaba a la piscina, pero prefería permanecer en las graderías antes que lanzarse al agua.
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Todo cambió cuando perdió la visión a los 13 años. Aunque su deseo era practicar fútbol para personas con discapacidad visual, su madre insistió en que probara la natación, convencida de que ese deporte podía abrirle nuevas oportunidades.
La constancia dio resultado. Apenas dos años después de iniciar su proceso en la piscina, Brayan se convirtió en campeón mundial juvenil, iniciando una carrera que lo ha llevado a representar a Colombia en la élite del deporte paralímpico.



