El anuncio del alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, sobre la construcción de un parqueadero subterráneo de hasta tres niveles en el marco del Plan Integral de Renovación Urbana, Nuevo Chambacú, abrió un fuerte debate político y urbano que trascendió el ámbito local y llegó al escenario nacional.
Aunque el mandatario distrital presentó el proyecto como una apuesta por la renovación urbana, el presidente Gustavo Petro cuestionó de manera directa el enfoque, al advertir que se trata de un modelo de ciudad pensado alrededor del automóvil, en una ciudad donde la mayoría de la población no tiene vehículo propio y enfrenta profundas brechas sociales.
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Petro puso sobre la mesa una crítica de fondo: Cartagena enfrenta riesgos inmediatos por la crisis climática, con barrios amenazados por inundaciones y el aumento del nivel del mar, mientras persisten déficits históricos de vivienda popular, arborización y espacio público. Desde su visión, priorizar parqueaderos y zonas comerciales desconoce las urgencias sociales y ambientales del territorio.
El jefe de Estado fue más allá y calificó este tipo de proyectos como una continuidad del “urbanismo peñalosista”, al que señaló de depredador, al favorecer intereses económicos sobre el bienestar colectivo. Como ejemplo, citó el caso de Bogotá, donde según afirmó, abandonar el enfoque de ciudad humana derivó en crisis de servicios públicos, deterioro educativo y un sistema de transporte costoso e ineficiente.


