lunes, junio 29, 2026
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Norma sismorresistente en Colombia: el rezago de los edificios pre-1984 vuelve a preocupar tras sismos sentidos en varias ciudades

La norma sismorresistente en Colombia regresó al debate público después del doblete sísmico en Venezuela que se sintió en Cúcuta, Bucaramanga, Medellín y Bogotá. Para la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), el mayor punto ciego sigue en los edificios anteriores a 1984, mientras la UNGRD insiste en reforzar la preparación ciudadana y el reporte oficial de afectaciones.

La AIS pone el foco en lo construido antes de la Ley 400

El presidente ejecutivo de la AIS, Gilberto Areiza, advirtió que Colombia no está “no muy bien” en estadísticas de actualización de edificaciones para enfrentar un sismo de gran magnitud. Según explicó, la limitación suele ser económica, lo que retrasa intervenciones justo donde hay mayor incertidumbre técnica.

Areiza marcó una frontera normativa. Las edificaciones levantadas después de la Ley 400 del 7 de junio de 1984 partieron de estándares más exigentes, con actualizaciones posteriores en 1998 y 2010 que hoy están consolidadas en la NSR-10. En cambio, en construcciones previas a 1984 el desempeño depende, en buena parte, del rigor con que se ejecutaron en su momento.

Como ejemplo, mencionó el Hospital San Juan de Dios en Cali, una edificación de 1829 que calificó como indispensable y que, según su explicación, no ha podido recibir intervenciones mayores por falta de recursos. En inmuebles de ese tipo, el paso técnico inicial es un estudio de vulnerabilidad estructural para comparar el desempeño con la norma vigente y trazar una ruta de rehabilitación.

UNGRD y Servicio Geológico Colombiano: preparación y reporte para mapear el impacto

Desde la UNGRD, su director Javier Pava sostuvo que el país cuenta con mayor capacidad para atender emergencias asociadas a terremotos, a partir de lecciones aprendidas en eventos anteriores. En su lectura, el desafío no es solo institucional: también depende del comportamiento social durante y después de un sismo.

Pava enfatizó que una reacción informada ayuda a reducir el pánico y, con ello, los efectos indirectos que pueden agravar una emergencia. En ese marco, resaltó el monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) e invitó a la ciudadanía a reportar cuándo y dónde se sintió un temblor en la plataforma oficial para precisar el mapeo del impacto.

El “talón de Aquiles” en obra y una actualización normativa en discusión

La AIS insistió en que un buen diseño estructural no garantiza por sí solo la resistencia si falla la supervisión técnica durante la construcción. En su concepto, parte del riesgo aparece en el control de obra, donde errores de ejecución pueden trasladar la vulnerabilidad del papel al edificio terminado.

Entre los fallos críticos, Areiza citó el mal curado del concreto. Si se ejecuta de forma deficiente, explicó, el material puede perder hasta un 50% de la resistencia prevista en el diseño, lo que aumenta la exposición ante movimientos fuertes aunque el cálculo inicial haya sido correcto.

En paralelo, la AIS informó que trabaja con el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio en una propuesta para actualizar la norma y mantener los estándares científicos aplicados a la sismorresistencia. Mientras esa discusión avanza, el llamado del gremio apunta a dos frentes: reforzar lo existente —sobre todo lo pre-1984— y mejorar hábitos de respuesta y prevención.

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