El senador brasileño Flávio Bolsonaro llegó a Miami con su familia tras perder la segunda vuelta presidencial ante Luiz Inácio Lula da Silva. Su salida de Brasil ocurrió pese a una orden del Supremo Tribunal Federal de incautar sus pasaportes por riesgo de fuga en el marco de investigaciones pendientes.
La orden sobre sus pasaportes
La orden de incautación de sus pasaportes fue dictada por el juez Alexandre de Moraes minutos después del anuncio de los resultados electorales. Para entonces, Bolsonaro había dicho que buscaría anular el resultado, pero no presentó ninguna medida antes de salir de Brasil.
El Supremo Tribunal Federal investiga al senador por la financiación de «Dark Horse», una película sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. La investigación incluye más de 12 millones de dólares aportados por el exbanquero Daniel Vorcaro.
Bolsonaro también enfrenta señalamientos de lavado de dinero y uso fraudulento de fondos destinados a adultos mayores. No ha sido acusado formalmente y niega las alegaciones.
Salida de Flávio Bolsonaro a Miami
Bolsonaro aterrizó el miércoles en el aeropuerto ejecutivo de Miami-Opa Locka. Estados Unidos había concedido visas al senador y a su familia esa misma semana.
Un diplomático brasileño que pidió no ser identificado afirmó que Bolsonaro utilizó un pasaporte italiano para entrar en Argentina. También señaló que la Policía Federal de Brasil no vigilaba al senador ni a su familia antes de su salida hacia Florida, pese a la evaluación judicial sobre el riesgo de fuga.
Antes de viajar, Bolsonaro había perdido la segunda vuelta presidencial por aproximadamente el doble de los 2,2 millones de votos con los que superó a Lula en la primera, celebrada el 4 de octubre. Su Partido Liberal reconoció la derrota presidencial en un comunicado difundido el lunes por la noche.
Más de 128 millones de personas participaron en la votación. Ambos candidatos denunciaron obstáculos para votar en sus respectivos bastiones y pidieron ampliar el horario de las urnas. El juez Cristiano Zanin concedió una prórroga de dos horas; el tribunal electoral informó que unas 35.000 personas votaron en ese periodo y sostuvo que la ampliación no alteró el resultado.
El Centro Carter y la Organización de los Estados Americanos enviaron observadores a la elección; ninguno encontró irregularidades. Bolsonaro salió de Brasil sin haber presentado la medida con la que había dicho que buscaría anular el resultado.

















