domingo, enero 18, 2026
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Cuando la calificación no mira el conflicto: una alerta silenciosa al mercado desde una filial de EPM

OPINIÓN La Electrificadora de Santander, filial del Grupo Empresarial EPM, mantiene hoy una calificación crediticia AAA, respaldada por indicadores financieros sólidos y niveles de rentabilidad estables. No obstante, detrás de esa fotografía positiva surge un riesgo estructural que no aparece en los balances, pero que históricamente ha desencadenado crisis empresariales: la deficiente gestión de la negociación colectiva.

La compañía enfrenta un conflicto laboral de alcance departamental con los trabajadores afiliados a SINTRAELECOL, con presencia en Bucaramanga, Barrancabermeja, Socorro, San Gil y Barbosa. No se trata de un episodio aislado ni de una disputa menor, sino de un proceso que podría impactar la continuidad operativa y reputacional de la empresa en Santander y su zona de influencia.

Pese a su condición de empresa rentable, la dirección habría optado por una estrategia reiterada en múltiples crisis corporativas: blindar utilidades y priorizar exclusivamente al accionista, trasladando el ajuste a los trabajadores mediante desmejoras laborales y un diálogo social debilitado. Este enfoque, lejos de fortalecer la sostenibilidad, incrementa el riesgo.

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Desde los estándares de la OIT, la OCDE y los criterios ESG, ignorar o minimizar los conflictos laborales constituye una señal clara de fallas en la gobernanza corporativa. El derecho de huelga no es un evento extraordinario ni una amenaza financiera en sí mismo; es un indicador temprano de deterioro institucional. Gestionarlo desde la estigmatización o el temor evidencia un retroceso en la dimensión “G” de ESG, clave para inversionistas y calificadoras.

Para el mercado, el mensaje es directo: los conflictos laborales no destruyen valor cuando se reconocen y gestionan; lo destruyen cuando se niegan. Y cuando este tipo de tensiones ocurre dentro de una filial de un grupo como EPM, el riesgo deja de ser local y adquiere una dimensión reputacional y sistémica.

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