Las altas temperaturas que se registran en Cartagena y gran parte de la región Caribe mantienen en alerta a las autoridades y a la comunidad científica. Aunque el país atraviesa una temporada de transición climática, expertos advierten que el aumento del calor está relacionado con el calentamiento del mar Caribe y podría anticipar condiciones favorables para el desarrollo de un nuevo episodio del fenómeno de El Niño en los próximos meses.
En Cartagena, la sensación térmica ha superado en varios momentos los 40 °C, impulsada por la combinación de temperaturas cercanas a los 35 °C, una elevada humedad y baja velocidad del viento. El mismo comportamiento se ha extendido a ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Montería, Sincelejo y Riohacha, donde el calor extremo se ha convertido en una constante durante las últimas semanas.
Los especialistas explican que el calor no obedece únicamente al incremento de la temperatura ambiente. La humedad característica del Caribe colombiano reduce la capacidad del cuerpo para disipar el calor mediante la sudoración, lo que incrementa el riesgo de deshidratación, golpes de calor y complicaciones en personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y adultos mayores.
¿Qué relación tiene con el fenómeno de El Niño?
El aumento de las temperaturas coincide con un calentamiento progresivo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, una de las principales señales que los centros internacionales de monitoreo utilizan para determinar la posible formación del fenómeno de El Niño.
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Aunque El Niño aún no ha sido declarado oficialmente, organismos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) mantienen vigilancia sobre la evolución de las temperaturas oceánicas, ya que varios modelos climáticos muestran condiciones favorables para su desarrollo entre finales de 2026 e inicios de 2027.
En Colombia, este fenómeno suele traducirse en menos lluvias, temperaturas superiores a los promedios históricos, disminución de los caudales de los ríos, afectaciones en los embalses y mayor riesgo de incendios forestales, especialmente en la región Caribe y parte de la región Andina.
El Caribe enfrenta un doble impacto
A las altas temperaturas se suma el calentamiento del mar Caribe, un fenómeno que ha venido intensificándose durante los últimos años como consecuencia del cambio climático. Un mar más cálido libera mayor cantidad de calor hacia la atmósfera, incrementando la sensación térmica sobre las ciudades costeras y favoreciendo noches con temperaturas elevadas, cuando normalmente debería registrarse un descenso.
Este escenario también afecta sectores estratégicos. La agricultura enfrenta mayor estrés hídrico, aumenta el consumo de energía por el uso de sistemas de refrigeración y crece la demanda de agua potable, mientras que las autoridades de salud reportan un mayor riesgo de enfermedades asociadas al calor.
Cambio climático intensifica los extremos
Los climatólogos coinciden en que el cambio climático está amplificando los eventos extremos. Esto significa que fenómenos naturales como El Niño pueden manifestarse con temperaturas más altas que las registradas décadas atrás, aumentando el impacto sobre la población y la infraestructura.
Además del riesgo de sequías prolongadas, las altas temperaturas pueden afectar la productividad laboral, el turismo, la seguridad alimentaria y la estabilidad del sistema energético por el incremento en el consumo de electricidad.



