La cumbre Trump-Xi en Pekín dejó mensajes en direcciones opuestas: Xi Jinping lanzó una advertencia directa sobre Taiwán y, al cierre de la jornada, Donald Trump habló de cooperación e invitó formalmente a su homólogo a visitar Washington el 24 de septiembre. La reunión combinó un tono de alto riesgo estratégico con gestos destinados a mantener la relación en un carril de distensión.
Taiwán, el punto más sensible de una cita de más de dos horas
El encuentro se realizó en el Gran Palacio del Pueblo, después de una recepción con despliegue ceremonial en la Plaza de Tiananmén, que incluyó guardia de honor y una salva de 21 cañonazos. Según la agencia estatal Xinhua, los mandatarios conversaron por más de dos horas antes del banquete de Estado.
En ese marco, Xi advirtió que un manejo equivocado del asunto de Taiwán podría llevar a que Estados Unidos y China “colisionen o incluso choquen” y empujar la relación a una “situación extremadamente peligrosa”. Xinhua presentó ese mensaje como una línea roja en la conversación bilateral.
El líder chino también planteó que ambos países deberían ser “socios, no adversarios”. Trump, por su parte, dijo que ya habían hablado por teléfono para “resolver problemas” y describió a Xi como “un gran líder”.
Invitación de Trump a la Casa Blanca y señales en el frente comercial
Horas después, durante el banquete en el Gran Palacio del Pueblo, Xi señaló en un brindis que “el gran rejuvenecimiento de la nación china” y “hacer a Estados Unidos grande otra vez” pueden avanzar de la mano. Trump agradeció el recibimiento y extendió la invitación para que Xi visite la Casa Blanca el 24 de septiembre.
Sobre el contenido de la agenda, Xinhua informó que se abordaron comercio, Oriente Medio, Ucrania y la península coreana, sin detallar acuerdos. La Casa Blanca añadió otros temas: fentanilo, acceso al mercado para empresas estadounidenses en China, inversiones chinas en industrias de Estados Unidos y compras de productos agrícolas estadounidenses.
Antes de que comenzaran las conversaciones, China autorizó el jueves que cientos de mataderos estadounidenses reanuden embarques de carne hacia el país. El movimiento fue leído como una manera de descomprimir un frente comercial específico mientras avanzaba la agenda política.
Ormuz e Irán: dos resúmenes oficiales, un mismo pulso por el relato
La Casa Blanca señaló que ambos lados coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto. En su resumen, Washington sostuvo que esa vía clave para el suministro global de energía ha quedado “efectivamente bloqueada” desde que comenzó, a fines de febrero, la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Ese mismo reporte estadounidense afirmó: “Ambos países acordaron que Irán nunca puede tener un arma nuclear”. Sin embargo, el balance de medios estatales chinos no mencionó ni el programa nuclear iraní ni el estrecho de Ormuz, y se limitó a indicar que se discutió Oriente Medio.
La divergencia en los comunicados subrayó que, pese a los gestos de cooperación, Washington y Pekín siguen midiendo con precisión qué puntos exhiben como acuerdos. La cumbre se dio después de un encuentro previo en octubre en Corea del Sur, cuando pactaron pausar una guerra comercial y China postergó por un año nuevas restricciones a exportaciones de tierras raras; entre los interrogantes que quedan sobre la mesa está si Pekín aceptará extender ese aplazamiento.














