El Centro Zonal Rafael Uribe del ICBF, en Bogotá, sigue sin prestar servicio tras dos contratos para construirlo y adecuarlo. Una visita de la Oficina de Control Interno, realizada el 28 de mayo de 2025, encontró que el edificio permanecía incompleto y no estaba en condiciones de operar.
Contratos del Centro Zonal Rafael Uribe
El proyecto comenzó con el contrato de obra 1131 de 2014, adjudicado al Consorcio Universal. Su presupuesto final fue de $3.291 millones para una edificación de cinco pisos y un sótano, con un área aproximada de 1.200 metros cuadrados y capacidad proyectada para 75 funcionarios.
Ese primer contrato registra un avance físico histórico del 85,8 % y un avance financiero del 81,5 %, con pagos por $2.682 millones. Figura como terminado sin liquidar, aunque el edificio no ha entrado en operación. En 2024 se suscribió un segundo contrato para adecuar y finalizar la infraestructura.
El contrato 11022622024 se suscribió por $1.317 millones. Registra un avance físico reportado del 76 % y una ejecución financiera del 76,6 %, equivalente a pagos por aproximadamente $1.008 millones. Sus intervenciones incluyeron impermeabilización, adecuación de cubiertas, renovación parcial de cielorrasos, mejoras eléctricas, instalación de puertas y ventanas, mantenimiento de la planta eléctrica y ajustes al sistema contra incendios.
El contrato principal también tiene controversias ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca y el Juzgado 63 Administrativo de Bogotá. El valor indexado de las pretensiones registrado en eKOGUI asciende a $867 millones. Los procesos administrativos sancionatorios relacionados con la obra y la interventoría fueron cerrados en 2019, bajo circunstancias diferentes para cada caso.
Pendientes que impiden prestar servicio
La visita de la Oficina de Control Interno del 28 de mayo de 2025 encontró trabajos por terminar en pisos, muros, cielorrasos y baños. También estaban pendientes la reparación del ascensor y del elevacoches, la acometida eléctrica y actividades de la red contra incendios. La conclusión fue que el centro zonal aún no podía prestar servicio.
El registro fotográfico muestra humedades, filtraciones y acabados incompletos, además de baños sin accesorios y equipos que no están en condiciones adecuadas de funcionamiento. La Oficina de Control Interno identificó deficiencias en algunos acabados y en la ubicación de canaletas y tomacorrientes.
En el sótano, una de las dos bombas eyectoras del nivel freático está dañada. Esa condición deja el nivel dependiendo de una sola unidad operativa y, de acuerdo con el informe, aumenta el riesgo de inundación.
En la documentación del contrato de 2024 faltan el acta de recibo final y la actualización integral de la información en SECOP II. La Oficina de Control Interno recomendó requerir la culminación de las actividades pendientes durante la liquidación de ese contrato y gestionar la extensión de las garantías de cumplimiento y calidad.
El centro zonal permanece desocupado. El informe advierte que, sin la terminación y protección de la infraestructura, puede aumentar su deterioro y generarse riesgos para los recursos públicos invertidos.

















