La Defensoría del Pueblo, Iris Marín, advirtió que en el país se está produciendo un quiebre frente al silencio que históricamente ha rodeado los casos de acoso sexual, especialmente en entornos de poder, donde estas conductas han sido normalizadas.
En una columna reciente, la entidad señaló que las denuncias conocidas en medios de comunicación y otros sectores evidencian una problemática estructural que afecta a mujeres en distintos ámbitos, como instituciones, empresas, universidades y espacios cotidianos.
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Una violencia estructural
La Defensoría enfatizó que el acoso sexual no es un hecho aislado, sino una forma de violencia que se sostiene por factores como la impunidad, el silencio y la falta de acción institucional.
De acuerdo con cifras citadas en el pronunciamiento, 6 de cada 10 mujeres periodistas han sufrido violencia de género en sus espacios laborales, mientras que casi 8 de cada 10 conocen casos similares en su entorno.
Además, en la mayoría de los casos, los presuntos agresores ocupan posiciones de poder dentro de las organizaciones, lo que dificulta la denuncia.
Barreras para denunciar
La entidad hizo énfasis que muchas víctimas no denuncian de inmediato debido al temor a represalias, la pérdida de empleo o la desconfianza en los mecanismos de justicia.
“Las mujeres no denuncian cuando los hechos ocurren, denuncian cuando pueden”, señaló la Defensoría, al explicar que el proceso implica riesgos personales, laborales y emocionales.
Asimismo, advirtió que cuestionamientos como “¿por qué no hablaron antes?” contribuyen a deslegitimar a las víctimas y perpetuar el silencio.
Frente a este panorama, la Defensoría del Pueblo hizo un llamado a fortalecer las respuestas institucionales mediante:
- Investigaciones oportunas y diligentes
- Procesos que eviten la revictimización
- Garantías de verdad, justicia y reparación


