Esta columna reclama que se investiguen señalamientos sobre el uso de contratos públicos y se determinen las eventuales responsabilidades de quienes habrían intervenido.
Gravísima denuncia de Daisy Jiménez, que confirma la denuncia del director del DAPRE, Carlos Ríos, sobre cómo Gustavo Petro financiaba su harén con recursos públicos mediante contratos de prestación de servicios, las famosas nóminas paralelas en todo tipo de entidades del Estado. Y ojo, debemos saber no solo lo que ya conocemos, el nombre de las personas y a qué se dedicaban en el prestar servicios de carácter sexual al presidente. Debemos definir la responsabilidad directa de los miembros de las entidades públicas que habilitaron esos contratos y ojo, también de los miembros del Congreso que a través de sus UTLs o contratos a cargo facilitaron al presidente construir este harén para orgías de todo tipo. Deplorable rasgo de carácter del presidente que ya todos conocíamos, es hora de que genere consecuencias administrativas, penales y disciplinarias.

















